Amanece igual que otras mañanas
entre una luz penetrante en las pupilas,
el ruido citadino y los últimos retazos
de la noche que no quieren desaparecer
La rutina diaria espera colgada en un perchero
Cada día un poco más pesada
Cada vez un poco más incómoda
Como esas conversaciones que no deseas tener nunca
El agua de la ducha es hoy un poco más fría
Y el desayuno sabe peor que ayer
Salgo sin ganas en busca de lo que sé que vendrá
Otro día más sin sentido, sin ideal
Pero te miro repentinamente y todo cambia
Ya no hay ruido ni peso y lo único incómodo
Es que descubras mi mirada fija en la tuya
Anhelandote, queriendo encontrarte
Buscándote con desespero
Y dejo atrás todo lo malo
Para concentrarme en ti
Mi esperanza aún no marchita
05 enero 2010
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario